Adolescentes y cuarentena, consecuencias

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Análisis de las consecuencias del confinamiento en la subjetividad adolescente. Se exploran efectos como la hiperpresencia parental, la ansiedad por falta de contacto con pares y respuestas desreguladas como autolesiones o adicciones. Destaca la importancia del tratamiento psicoterapéutico para recuperar la singularidad frente a la incertidumbre

En primer lugar planteamos que no todas las adolescencias son iguales. No es lo mismo un adolescente de clase media que vive con sus padres que un adolescente que vive en un hogar convivencial o alguien que vive en una villa.

En principio, en la mayoría de ellos lo que los ha afectado es la cuarentena, no el peligro del virus.

1. La hiper presencia de los padres

Estuvieron agobiados por la presencia de sus padres, lo que han vivido en general como una hiper presencia. Recordemos que la adolescencia es un momento de la vida en la cual se reconfigura el vínculo con ellos, lo cual no deja de plantear situaciones conflictivas. Los conflictos inherentes a los vínculos entre los padres y los hijos adolescentes se agravan.

Se trata de una hiper presencia de los padres que a los chicos los abrumó, les empezó a molestar hasta el sonido de la voz del otro. Si los adolescentes necesitan por lo general poner distancia, guardar secretos respecto a esos padres, el estar conviviendo todo el día con ellos generó en algunos casos mucha molestia frente a los comentarios de los mismos, que son vividos como muy intrusivos. Esta molestia se tradujo muchas veces en actitudes agresivas que pudieron ser vividas a posteriori con mucha culpa.

2. La ausencia del grupo de pares

Sabemos que los adolescentes encuentran en el grupo de pares un lugar fundamental. Durante la cuarentena no pudieron ver a sus amigos, no pudieron abrazarlos, y eso generó en ellos tristeza y ansiedad. Trataron de compensar esta cuestión chateando hasta altas horas de la noche, pero esto también terminó por abrumarlos.

Y pese a estar todo el día viéndose a través de las pantallas, no dejaron de sentirse solos. No es lo mismo la pantalla que el contacto con el cuerpo del otro.

3. El exceso de pantallas y la incertidumbre escolar

El exceso de pantallas terminó por agobiarlos y generó montos de ansiedad muy elevados. También tuvieron que cumplir con las tareas a través de la pantalla, lo que les generó una carga adicional: a través de Zoom no se tenía muy claro qué era lo que el profesor esperaba de ellos, y esa incertidumbre incrementó la auto exigencia y muchas veces resultó paralizante.

4. El trastorno de la rutina

Estuvieron tristes también por la rutina que cambió. Se terminaron por trastocar los horarios y esto generó una desregulación de la vida, del actuar y el sentir, que tuvo efectos muchas veces fuertes sobre la subjetividad.

5. El impacto de la muerte repentina de familiares

La muerte repentina de familiares —abuelos, padres, tíos— generó en ellos un impacto emocional muy fuerte. Muchos cayeron en una depresión severa. Otros salieron masivamente a reuniones en las que terminaron contagiándose el virus. El impacto de la enfermedad resultó sumamente traumático, ya que un adolescente no está preparado para concebir su propia muerte.

6. Respuestas desreguladas: consecuencias en la subjetividad

Las situaciones traumáticas tuvieron un fuerte impacto en la subjetividad de los jóvenes, sumiéndolos en la incertidumbre y generando respuestas desreguladas: cortes en el cuerpo, actuaciones suicidas, anorexia, bulimia, incremento de la violencia con los padres y con sus amigos, e incremento de las adicciones.

También se han manifestado depresiones severas que los han llevado a encerrarse en sus cuartos y que hoy sigan confinados en ellos pese a que el peligro de la pandemia ha quedado atrás.

7. ¿Qué podemos hacer?

Hay que tratar por todos los medios que puedan recuperar su subjetividad y su singularidad: escuchándolos, estimulándolos en la realización de tareas que les gusten y ayudándolos a ordenarse de manera sutil, no imperativa. Siempre los límites son importantes y tranquilizadores.

En los casos más graves, es fundamental pensar en una derivación a un tratamiento psicoterapéutico.

Destacamos que los adolescentes y jóvenes que transitaron la cuarentena y todas las diferentes coyunturas asociadas al coronavirus estando en tratamiento psicoterapéutico no manifestaron ninguno de los trastornos arriba mencionados.


— por Liliana Szapiro [Proyecto Asistir]

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