Acerca de la Clínica de nuestros tiempos

Freud plantea en “Acerca del malestar en la cultura “la paradoja de que la cultura por deber su progreso a la inhibición de los impulsos agresivos, lleva en sí misma el germen de la 
insatisfacción. 
Plantea por otra parte, que la cultura encierra el germen de su autodestrucción: la sublimación de los impulsos agresivos, articulados a la pulsión de muerte, fracasa. pese a 
la instauración del Súper-Yo cultural. El advenimiento de la barbarie, parece ser a partir de este escrito, inevitable. En la civilización es dónde acaba por alojarse la barbarie, todo el 
horror pasional descubierto en la pulsión de muerte. 
En relación a la cuestión de qué podría obrar contra esta barbarie plantea, poco antes del advenimiento de Hitler al poder, en el texto arriba mencionado dos escépticas apuestas: 
La primera, la apuesta a Eros: “Sólo nos queda esperar que Eros, despliegue sus fuerzas, para vencer en su lucha con su no menos inmortal adversario.” Pero se pregunta: “Quién 
podrá augurar el desenlace final?” 
La segunda, la apuesta a la cultura. Plantea así, al finalizar la carta a Einstein, que “todo aquello que posibilite el desarrollo cultural, podrá obrar en contra de la barbarie” (planteo 
de alguna manera contradictorio con sus desarrollos en los dos textos mencionados) 
Debemos remarcar que esta última apuesta, podría pensarse como correspondiente a lo 
que George Steiner denomina el Ideal humanista centroeuropeo, es decir la esperanza racional, humana, que animó la gran producción intelectual y artística, que se desarrolló en 
la Europa Central, desde fines del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial, esperanza que devino catástrofe con el nazismo. 
De cualquier manera podemos pensar que civilización y pulsión no están en oposición simple. La propia pulsión alimenta a la civilización y a sus exigencias de renuncia, 
encontrando por eso una satisfacción más secreta. El malestar no viene por exigencias contrarias a la pulsión, sino por el hecho de que en esas mismas exigencias está presente la 
satisfacción del súper -yo .
Nuestra apuesta, la de los psicoanalistas en el mundo actual, la apuesta al deseo singular 
del sujeto, no puede dejar de tener efectos en un mundo, dónde el discurso universalizarte de la ciencia forcluye al sujeto deseante. 
Voy a comenzar recordando el planteo de J.Lacan en el Acta de fundación de la Escuela francesa de psicoanálisis al referirse a la creación de un organismo en el cuál propone llevar a cabo un trabajo que en el campo que Freud abrió intente restaurar el 
filo cortante de una verdad que vuelva a conducir a la praxis que el instituyó con el nombre de psicoanálisis el deber que le corresponde en este mundo. 
En un mundo repito, dónde el discurso universalizante de la ciencia forcluye al sujeto deseante. El psicoanálisis debe operar como respuesta tanto en lo social considerando lo propio de cada comunidad como en lo microsocial del vínculo social analítico. Es en ambos que el analista leerá los modos de gozar de la época. 
Debemos pues, poder ubicar la incidencia de la época en la subjetividad. 
El uso actual del psicoanálisis implica velar por su porvenir . Velar por su porvenir que quiere decir preocuparnos por considerar los resultados del psicoanálisis y 
poniendo su voz en todas partes para mantenerse en las producciones que opera la ciencia. 
Es muy importante velar por la eficacia del psicoanálisis y constatar la eficacia de los principios freudianos en el abordaje de las problemáticas clínicas actuales. 
Qué quiere decir esto? 
Aceptar el desafío de poder hacer en relación a esos sujetos que como en los casos que atendemos en la Fundación Asistir, vienen en posición de objetos, hacer entrar el caballo en el picadero como decía Lacan " para que el acto analítico pueda operar"
Considero que velar por la eficacia del Psicoanálisis en relación a estas cuestiones es central. Así como es central no dejar ese campo a las psicoterapias ya que estas producen un arrasamiento del sujeto. En las psicoterapias el terapeuta desde un lugar de amo omnipotente, privilegia la identificación al precio de arrinconar el fantasma del sujeto. No hace más que reforzar el superyó. 
Esto como sabemos tiene consecuencias en la clínica. Si se arrincona el fantasma este retorna a la manera de actings (en el mejor de los casos). Una vez puesta en juego la 
transferencia salvaje la situación se desborda y la respuesta desde las psicoterapias comienza a ser cada vez más terrible intentando acotar el desborde que la psicoterapia 
provoca. Estas intervenciones pueden ser internaciones, recurrir cada vez a mayor medicación. La iatrogenia que generan en el sujeto estas intervenciones, nos lleva a redoblar la apuesta en ética que tenemos en relación a la clínica en nuestros tiempos. 
Cada día son más los sujetos que llegan a la consulta arrasados por esas prácticas. 
Nuestra ética está articulada al advenimiento del sujeto y al deseo del analista en relación al mismo. Como decía antes y citando a Eric Laurent poniendo su voz en todas partes.

En intensión, en el seno de las escuelas psicoanalíticas, en extensión creando dispositivos 
en los cuales se puedan producir efectos de sujeto. Consideramos que los dispositivos que hemos creado en el marco del Proyecto Ubanex " Intervenciones psicoanalíticas con jóvenes marginados " dan cuenta de nuestra apuesta a que se produzcan esos efectos de sujeto.