Los desamarrados – Página/12

Los padres de los jóvenes que entrevistamos están atravesados por coyunturas de sobrevivencia económica que llegan a arrasarlos. En algunos casos, esta coyuntura puede ser uno de los factores por los cuales no puedan ocuparse de sus hijos, prestar atención a sus deseos, a sus urgencias, a sus demandas. Claro que este factor no es determinante. También hemos encontrado padres que, viviendo en una situación económica muy precaria, podían alojar a sus hijos en su deseo, escucharlos y respaldarlos. De ninguna manera podemos decir que en sí mismo el contexto económico-social sea determinante para que un sujeto aloje o deje de alojar a un hijo. Sí puede ser un impedimento la angustia que la penuria económica llegue a movilizar en un padre o madre, pero más bien suele serlo la angustia provocada por la falta de amor o la labilidad estructural de un sujeto para asumir un lugar paterno.

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